martes, 10 de febrero de 2015

Ajedrez en la Escuela


La queja más frecuente de los monitores de ajedrez es que se confunda la clase de ajedrez con una guardería y no pase de ser un lugar donde se deja a los chicos para que pasen el rato. Alumnos desmotivados, revoltosos, falta de interés, etc. Con la implantación del ajedrez en los colegios éste va a ser, sin embargo, el panorama más frecuente. En un aula de primaria con de veinte a treinta alumnos no va a ser nada normal que todos los alumnos estén motivados e interesados.

Ésta va a ser, sin embargo, la menor de las diferencias. La inclusión del aprendizaje del ajedrez en el currículo va a requerir más pedagogía que conocimiento del ajedrez. Competencias, atención a la diversidad, conocimiento significativo, constructivismo, etc. etc. son términos con los que conviene ir familiarizándose. Desarrollar una programación detallada, planificar las unidades didácticas, establecer objetivos, estimar recursos, relacionar las actividades con los objetivos y éstos con los objetivos curriculares no va ya a depender de la mayor o menor voluntad del profesor. Va a venir impuesto por el propio plan pedagógico. Nada, en efecto, va a ser ya como en el kinder.

Si la enseñanza-aprendizaje (conviene acostumbrarse a esta dualidad) del ajedrez estaba corrientemente dirigida a formar jugadores de ajedrez la inclusión en el programa curricular no va a pretender tanto que los alumnos adquieran conocimientos de ajedrez como a que a través del ajedrez desarrollen la capacidad para abordar todo tipo de situaciones de la vida diaria y escolar. Esta es la educación por competencias.

El programa de Ajedrez en la Escuela no será un éxito si proporciona una legión de jugadores de ajedrez si no, si es capaz de, a través del ajedrez, conseguir una sociedad más crítica, más coherente y más centrada. Ese es el verdadero reto.    

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